JULIÁN SÁNCHEZ
EL UNIVERSAL
MARTES 22 DE JULIO DE 2008
julian.sanchez@eluniversal.com.mx
La degradación del suelo aumenta “con severidad” en muchas partes del mundo y México no es la excepción, ya que más de 60% del territorio nacional presenta algún grado de afectación, mientras que a nivel mundial lo están más de 20% de las tierras agrícolas, 30% de bosques y 10% de pastizales.
Información de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y el Instituto Nacional de Ecología (INE) señala que las consecuencias de este fenómeno incluyen una disminución de la productividad agrícola.
Además, incremento en la migración, la inseguridad alimentaria, los daños a recursos y ecosistemas básicos y la pérdida de biodiversidad por cambios en los hábitat tanto a nivel de las especies como a nivel genético. El INE señala que al menos 65% del territorio nacional presenta algún grado de afectación de los suelos por procesos degradativos, tanto superficiales como internos, 23% corresponden a terrenos estables sin degradación aparente y 13% son terrenos sin uso aparente.
La Secretaría de Medio Ambiente destaca que en una evaluación de la degradación del suelo se identificaron las causas principales de este fenómeno, entre estas está en primer lugar la deforestación, que influye con 25.81 %.
Otra de las causas es el cambio de uso del suelo como responsable de 25.47%. Después está el sobrepastoreo con 24.57%, ocasionado por la excesiva carga animal. La labranza poscosecha representa 9.29%, entendida como el manejo inadecuado del suelo tras la cosecha, dejándolo expuesto a la erosión hídrica y eólica.
Según un estudio de la FAO coordinado por la División de Tierras y Aguas, “la degradación del suelo tiene también importantes implicaciones para la mitigación y la adaptación al cambio climático, ya que la pérdida de biomasa y de materia orgánica del suelo desprende carbono a la atmósfera y afecta a la calidad del suelo y a su capacidad de mantener agua y nutrientes”.
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